La calesita, un ícono de la infancia en Argentina y en muchas partes del entorno, posee una historia rica y maravilloso que se remonta a siglos atrás. Desde sus inicios como una plataforma de entrenamiento para jinetes hasta su transformación en un símbolo de alegría y diversión para niños, la calesita ha evolucionado a lo largo del tiempo, dejando una huella imborrable en la memoria colectiva.

Los Orígenes de la Calesita: Un Viaje a Través del Tiempo
Los primeros indicios de la calesita se remontan al Imperio Bizantino, alrededor del año 500. Un bajorrelieve de la época muestra a personas dentro de cestas suspendidas de un poste, lo que sugiere una forma primitiva de este juego. Se cree que en el siglo XII, la calesita dejó de ser un simple juego y se convirtió en una herramienta para entrenar jinetes de combate. Los cruzados la llevaron a Europa, donde se popularizó como una forma de entretenimiento en los jardines palaciegos de la realeza.
En 1673, en Inglaterra, la calesita se registró oficialmente como merry go round, marcando un hito en su historia. En sus inicios, las calesitas consistían en muñecos colgados de postes, que eran movidos por animales que caminaban en círculo. Las calesitas de plataforma, que conocemos hoy en día, surgieron en el siglo XIX, impulsadas inicialmente por animales o vapor. Con el paso del tiempo, se introdujeron las calesitas a nafta y finalmente las eléctricas, marcando una evolución tecnológica que las convirtió en un juego más accesible y seguro.
La Calesita en Argentina: Un Icono Cultural
La llegada de la calesita a Argentina se remonta a la segunda mitad del siglo XIX. Entre 1867 y 1870, se instaló la primera calesita en la actual Plaza Lavalle, frente a Tribunales. Era una calesita de origen alemán, impulsada por un caballo. En 1891, se construyó la primera calesita en Argentina, instalada en la plaza Vicente López. Esta iniciativa fue llevada a cabo por Cirilo Bourrel, Francisco Meric y el financista español De la Huerta, quienes formaron una sociedad que, a pesar de disolverse, dejó un legado importante en la industria de la calesita argentina.
De la Huerta continuó fabricando calesitas, las cuales se vendían con facilidades de pago a los inmigrantes españoles, brindándoles una oportunidad de trabajo y entretenimiento. La década del 30 marcó un hito en la historia de la calesita en Argentina con la aparición de la fábrica de los hermanos Sequalino en Rosario. Esta empresa fue la responsable de la fabricación del primer carrusel nacional, que se diferencia de la calesita tradicional por sus asientos o figuras que suben y bajan. Este carrusel, que estuvo en Rivadavia e Hidalgo desde 1943 y luego en el Zoológico de Buenos Aires hasta 1979, actualmente se encuentra en el Club de Leones de Ayacucho.
La fábrica de los hermanos Sequalino no solo abasteció al mercado argentino, sino que también exportó sus calesitas a países como Uruguay, Perú, Chile, Paraguay y Brasil. Las calesitas de los Sequalino se caracterizaban por su calidad y durabilidad, y su legado se mantiene vivo en las calesitas que aún se encuentran en funcionamiento en diferentes puntos del país.
La Calesita Porteña: Un Tesoro de la Ciudad
Las calesitas de Buenos Aires son un elemento fundamental del paisaje urbano, un símbolo de la identidad porteña y un recordatorio de la alegría y la inocencia de la infancia. En la actualidad, se estima que hay más de 50 calesitas en espacios públicos de la ciudad, aunque este número puede variar. La mayoría de estas calesitas fueron construidas por la empresa Sequalino Hnos., y algunas, como la de Parque Lezama, son especialmente conocidas por su historia y belleza.
Las calesitas porteñas se caracterizan por sus asientos estáticos, a diferencia de los carruseles, que tienen un movimiento vertical. La música, la sortija y la emoción de dar una vuelta en la calesita son elementos que han cautivado a generaciones de porteños y que se mantienen vivos en la memoria colectiva de la ciudad.

La Calesita: Más que un Juego
La calesita es mucho más que un simple juego. Es un símbolo de la infancia, un espacio de alegría, un lugar de encuentro y un recordatorio de la importancia de la imaginación y la fantasía. La calesita nos conecta con nuestra propia historia, con los recuerdos de nuestra infancia y con la tradición de la ciudad. Es un legado que se transmite de generación en generación, manteniendo viva la magia de la infancia.
¿Cuál es la diferencia entre una calesita y un carrusel?
La principal diferencia entre una calesita y un carrusel radica en el movimiento de sus asientos. En una calesita, los asientos son estáticos, mientras que en un carrusel, los asientos suben y bajan a medida que la plataforma gira.
¿Dónde se encuentra la primera calesita argentina?
La primera calesita argentina se instaló entre 1867 y 1870 en la actual Plaza Lavalle, frente a Tribunales.
¿Quién fabricó el primer carrusel argentino?
El primer carrusel argentino fue fabricado por la empresa Sequalino Hnos., fundada en Rosario.
¿Cuántas calesitas hay en Buenos Aires?
Se estima que hay más de 50 calesitas en espacios públicos de la ciudad de Buenos Aires.
¿Qué es la sortija?
La sortija es un instrumento metálico que se utiliza en la calesita. El calesitero la agita mientras los niños intentan agarrarla, y quien lo logra obtiene una vuelta adicional gratuita.
Tabla de Información
| Característica | Descripción |
|---|---|
| Origen | Imperio Bizantino, siglo V |
| Evolución | De plataforma de entrenamiento a juego de entretenimiento |
| Llegada a Argentina | 1867-1870, Plaza Lavalle |
| Primer carrusel nacional | Fabricada por Sequalino Hnos. en Rosario, 1943 |
| Número de calesitas en Buenos Aires | Más de 50 |
La calesita, un símbolo de la infancia, la alegría y la tradición, continúa cautivando a generaciones de argentinos. Su historia nos recuerda la importancia de mantener viva la magia de la infancia, la tradición y la cultura de nuestra ciudad.
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