El sitio de Baler, un acontecimiento histórico que marcó la retirada española de Filipinas, se ha convertido en un símbolo de resistencia y sacrificio. La historia de los últimos de filipinas, un grupo de soldados españoles que se atrincheraron en la iglesia de San Luis de Tolosa, resistiendo durante 337 días el asedio de los insurrectos filipinos, es un relato de valentía y determinación frente a la adversidad.
Este artículo explora la historia real de los Últimos de Filipinas, desde su origen hasta el final del sitio, incluyendo la vida del teniente Saturnino Martín Cerezo, el líder de la resistencia, y el trágico destino de su hijo. Además, analizaremos las consecuencias de la guerra para los supervivientes y las injusticias que tuvieron que afrontar.
El Sitio de Baler: Un Asedio Inesperado
El 1 de julio de 1898, un grupo de 55 soldados españoles y tres religiosos se encontraron aislados en la iglesia de San Luis de Tolosa en Baler, Filipinas. La noticia de la firma del Tratado de París, que cedió Filipinas a Estados Unidos, no había llegado a la guarnición. Los soldados, liderados por el capitán Enrique de las Morenas, se negaron a rendirse a los insurrectos filipinos, que ya controlaban la mayor parte del territorio.
El sitio de Baler se convirtió en una lucha desesperada por la supervivencia. Los soldados españoles se enfrentaron a la falta de alimentos, agua, municiones y medicamentos. La iglesia se transformó en un improvisado cuartel, comedor, baño y hospital. Las condiciones sanitarias eran deplorables, y las enfermedades se extendieron rápidamente entre los soldados, cobrándose la vida de muchos.
A pesar de las dificultades, los soldados españoles resistieron con tenacidad. El teniente Saturnino Martín Cerezo, un oficial de origen humilde, asumió el mando tras la muerte de de las Morenas y del teniente Alonso Zayas. Su determinación y liderazgo fueron claves para mantener la moral de sus hombres.
La Resistencia de Martín Cerezo: Un Ejemplo de Valentía
Martín Cerezo era un hombre de carácter fuerte y decidido. Su lealtad a España y su compromiso con la defensa de sus compañeros lo llevaron a resistir hasta el final. A pesar de que recibió varias órdenes de rendición, se negó a abandonar su posición. Su determinación se basaba en la convicción de que España aún no había perdido la guerra.
Durante el sitio, Martín Cerezo demostró un gran valor y capacidad de liderazgo. Manteniendo la disciplina y la moral de sus hombres, los animó a resistir las constantes embestidas de los insurrectos. Su habilidad para negociar con los filipinos y su capacidad de adaptación a las adversidades fueron fundamentales para la supervivencia de la guarnición.
Para el 2 de junio de 1899, tras 337 días de asedio, los 33 supervivientes de la guarnición se rindieron. La noticia de la derrota española y la pérdida de Filipinas ya había llegado a Baler. Martín Cerezo, con el corazón apesadumbrado, decidió rendirse para evitar más muertes innecesarias.
El Regreso a España: Héroes o Amotinados?
Los supervivientes de Baler fueron recibidos como héroes a su regreso a España. La prensa los aclamó como los últimos defensores del imperio, comparándolos con los héroes de Numancia, Sagunto, Zaragoza o Gerona. Sin embargo, la realidad era más compleja. La resistencia de Baler se había convertido en un símbolo de la ineficiencia y la desorganización del ejército español. Algunos sectores de la sociedad española consideraban a los soldados de Baler como amotinados, ya que se habían negado a rendirse a pesar de las órdenes recibidas.
El gobierno español, consciente de la controversia que rodeaba a los Últimos de Filipinas, decidió otorgarles condecoraciones y ascensos. A Martín Cerezo se le concedió la Cruz de segunda clase de la Real y Militar Orden de San Fernando, acompañado de una pensión de 000 pesetas anuales. También se le concedieron dos ascensos por la defensa de Baler, llegando a alcanzar el grado de general de reserva.
Sin embargo, la vida de Martín Cerezo no fue fácil. Tuvo que luchar por cada uno de sus ascensos, enfrentándose a la burocracia y a la desidia del gobierno español. Además, se sintió decepcionado por la falta de reconocimiento y apoyo para sus compañeros y los familiares de los caídos en Baler.
La Tragedia Familiar de Martín Cerezo: El Asesinato de su Hijo
La idílica vida familiar de Martín Cerezo se truncó con el estallido de la Guerra Civil Española. En 1936, su hijo Saturnino, un joven de 17 años, fue arrestado por milicianos republicanos y asesinado en la checa de Paracuellos de Jarama. La muerte de su hijo marcó profundamente a Martín Cerezo, sumiéndolo en una profunda tristeza.
La pérdida de su hijo fue un golpe irreparable para Martín Cerezo. Su dolor se agravó por la injusticia del asesinato y la falta de justicia para su hijo. Los últimos años de su vida se vieron empañados por la tristeza y la amargura.

El Legado de los Últimos de Filipinas
La historia de los Últimos de Filipinas es un testimonio de la resistencia humana ante la adversidad. Su valentía y determinación inspiran admiración y respeto. Sin embargo, también es un recordatorio de las consecuencias de la guerra y las injusticias que pueden sufrir los héroes.
El legado de los Últimos de Filipinas es complejo y controvertido. Por un lado, se les considera héroes por su resistencia y sacrificio. Por otro lado, su historia también refleja la ineficiencia y la desorganización del ejército español, así como la falta de apoyo del gobierno a los soldados que lucharon en Filipinas.
¿Cuántos soldados españoles sobrevivieron al sitio de Baler?
De los 55 soldados y tres religiosos que se atrincheraron en la iglesia de San Luis de Tolosa, solo 33 sobrevivieron al sitio de Baler.
¿Cuánto tiempo duró el sitio de Baler?
El sitio de Baler duró 337 días, desde el 1 de julio de 1898 hasta el 2 de junio de 189
¿Quién fue el líder de la resistencia en Baler?
El líder de la resistencia en Baler fue el teniente Saturnino Martín Cerezo, quien asumió el mando tras la muerte del capitán Enrique de las Morenas y del teniente Alonso Zayas.
¿Qué pasó con el hijo de Martín Cerezo?
El hijo de Martín Cerezo, Saturnino, fue asesinado por milicianos republicanos durante la Guerra Civil Española en 193
¿Cómo se recuerda a los Últimos de Filipinas en España?
En España, los Últimos de Filipinas se recuerdan como héroes. Se les han dedicado monumentos, calles y plazas. También se han escrito libros y películas sobre su historia.
Tabla: Los Últimos de Filipinas
| Nombre | Rango | Destino |
|---|---|---|
| Saturnino Martín Cerezo | Teniente | Murió en Madrid en 1945 |
| Enrique de las Morenas | Capitán | Murió durante el sitio de Baler |
| Alonso Zayas | Teniente | Murió durante el sitio de Baler |
La historia de los Últimos de Filipinas es un relato de heroísmo, sacrificio y tragedia. Es un recordatorio de la complejidad de la historia y la importancia de recordar a aquellos que lucharon por sus ideales, incluso en las circunstancias más difíciles.
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